Archiv für Februar 2014

Proceso de las dietas

Si todo este proceso fuera más rápido nos asustaría tan­to que lo corregiríamos en seguida. Pero, por desgracia, al ser un proceso tan lento los cambios apenas se notan y como nos sentimos fuertes, por la energía de los carbohidratos y la excitación del café como no sindican en la web http://hacerdieta.es.tl, nos parece que estamos bien alimen­tados. Tanto la ligera pérdida de tono muscular como el pequeño aumento de grasa pasarán inadvertidos.

Poco a poco, y a pesar de que comemos menos que nun­ca, notamos cómo engordan los muslos, la cintura, la cade­ra o los brazos, ¡y no podemos explicarnos el motivo!
Es entonces cuando empezamos a justificarnos diciendo que nos engorda el agua, o los nervios, o el aire, o las preo­cupaciones, o el estrés, o que no hemos engordado, que lo que sucede es que retenemos líquidos, o que somos anchos de constitución, o que es debido a la edad, etc. Cualquier explicación menos la verdadera: ¡nos estamos alimentando muy mal!

Y hablando de alimentarse mal con esto de estar quemando y gozando, no podemos dejar de referirnos al elemento más nefasto de todos los que compo­nen la alimentación actual, y que merece que le dediquemos un capítulo aparte (el próximo), por lo generalizado de su uso en todos los sectores de la alimentación y por las cala­mitosas consecuencias que acarrea su consumo exagerado. Nos referimos al «dulce asesino, la droga más mortífera», el azúcar.

quemando grasa

mercados, y en los que el primer o segundo componente en razón de cantidad es el azúcar, que los -convierte en verda­deros venenos para la salud de los consumidores.
En 2002 el consumo medio de azúcar en Estados Uni­dos ha más que triplicado el consumo medio mundial, que se cifra en unos 20 kilos por persona y año, alcanzando la alarmante cifra de 66 kilos por persona, lo que equivale a decir ¡264.000 calorías vacías cada año y para cada perso­na!, ¡casi 30 kilos de grasa acumulable sólo a través del azúcar! Si aún le quedan dudas de quién es el principal cul­pable de la deplorable situación nutricional de los nortea­mericanos,que no conocen los sistemas de quemando y gozando aquí tiene unas cifras para meditar.

La producción mundial de azúcar ha pasado de unas 10.000 toneladas en 1900 a más de 120 millones de tone­ladas en la actualidad. ¡Se ha multiplicado 12.000 veces en 100 años! Ese monstruoso aumento se ha debido a nume­rosos factores: el primero ha sido el precio, pues se trata de una de las materias primas más baratas y es natural que los fabricantes de alimentos prefieran una materia prima bara­ta que, además, tiene un sabor muy agradable y que es muy adictiva que nos aleja de estar quemando y gozando. Este poder adictivo ha sido el otro factor decisivo para su poderosa expansión, pues como suele ocurrir con todas las drogas, se empezó haciendo adictos a los niños a través de los caramelos, logrando así que mantengan exa­geradas demandas de azúcar durante el resto de sus vidas. Es curioso que a la mayoría de los niños inicialmente no les gusta un sabor tan dulce, pero una vez que se aficionan a él resulta imposible negárselo.

Para mí, el poder adictivo del azúcar ha sido una de las lecciones que más dolorosamente he aprendido en mi vida. Voy a narrar una historia que tal vez pueda alertar a otros padres.

Proceso de las dietas

Si todo este proceso fuera más rápido nos asustaría tan­to que lo corregiríamos en seguida. Pero, por desgracia, al ser un proceso tan lento los cambios apenas se notan y como nos sentimos fuertes, por la energía de los carbohidratos y la excitación del café como no sindican en la web http://hacerdieta.es.tl, nos parece que estamos bien alimen­tados. Tanto la ligera pérdida de tono muscular como el pequeño aumento de grasa pasarán inadvertidos.

Poco a poco, y a pesar de que comemos menos que nun­ca, notamos cómo engordan los muslos, la cintura, la cade­ra o los brazos, ¡y no podemos explicarnos el motivo!
Es entonces cuando empezamos a justificarnos diciendo que nos engorda el agua, o los nervios, o el aire, o las preo­cupaciones, o el estrés, o que no hemos engordado, que lo que sucede es que retenemos líquidos, o que somos anchos de constitución, o que es debido a la edad, etc. Cualquier explicación menos la verdadera: ¡nos estamos alimentando muy mal!

Y hablando de alimentarse mal con esto de estar quemando y gozando, no podemos dejar de referirnos al elemento más nefasto de todos los que compo­nen la alimentación actual, y que merece que le dediquemos un capítulo aparte (el próximo), por lo generalizado de su uso en todos los sectores de la alimentación y por las cala­mitosas consecuencias que acarrea su consumo exagerado. Nos referimos al «dulce asesino, la droga más mortífera», el azúcar.

quemando grasa

mercados, y en los que el primer o segundo componente en razón de cantidad es el azúcar, que los -convierte en verda­deros venenos para la salud de los consumidores.
En 2002 el consumo medio de azúcar en Estados Uni­dos ha más que triplicado el consumo medio mundial, que se cifra en unos 20 kilos por persona y año, alcanzando la alarmante cifra de 66 kilos por persona, lo que equivale a decir ¡264.000 calorías vacías cada año y para cada perso­na!, ¡casi 30 kilos de grasa acumulable sólo a través del azúcar! Si aún le quedan dudas de quién es el principal cul­pable de la deplorable situación nutricional de los nortea­mericanos,que no conocen los sistemas de quemando y gozando aquí tiene unas cifras para meditar.

La producción mundial de azúcar ha pasado de unas 10.000 toneladas en 1900 a más de 120 millones de tone­ladas en la actualidad. ¡Se ha multiplicado 12.000 veces en 100 años! Ese monstruoso aumento se ha debido a nume­rosos factores: el primero ha sido el precio, pues se trata de una de las materias primas más baratas y es natural que los fabricantes de alimentos prefieran una materia prima bara­ta que, además, tiene un sabor muy agradable y que es muy adictiva que nos aleja de estar quemando y gozando. Este poder adictivo ha sido el otro factor decisivo para su poderosa expansión, pues como suele ocurrir con todas las drogas, se empezó haciendo adictos a los niños a través de los caramelos, logrando así que mantengan exa­geradas demandas de azúcar durante el resto de sus vidas. Es curioso que a la mayoría de los niños inicialmente no les gusta un sabor tan dulce, pero una vez que se aficionan a él resulta imposible negárselo.

Para mí, el poder adictivo del azúcar ha sido una de las lecciones que más dolorosamente he aprendido en mi vida. Voy a narrar una historia que tal vez pueda alertar a otros padres.

Proceso de las dietas

Si todo este proceso fuera más rápido nos asustaría tan­to que lo corregiríamos en seguida. Pero, por desgracia, al ser un proceso tan lento los cambios apenas se notan y como nos sentimos fuertes, por la energía de los carbohidratos y la excitación del café como no sindican en la web http://hacerdieta.es.tl, nos parece que estamos bien alimen­tados. Tanto la ligera pérdida de tono muscular como el pequeño aumento de grasa pasarán inadvertidos.

Poco a poco, y a pesar de que comemos menos que nun­ca, notamos cómo engordan los muslos, la cintura, la cade­ra o los brazos, ¡y no podemos explicarnos el motivo!
Es entonces cuando empezamos a justificarnos diciendo que nos engorda el agua, o los nervios, o el aire, o las preo­cupaciones, o el estrés, o que no hemos engordado, que lo que sucede es que retenemos líquidos, o que somos anchos de constitución, o que es debido a la edad, etc. Cualquier explicación menos la verdadera: ¡nos estamos alimentando muy mal!

Y hablando de alimentarse mal con esto de estar quemando y gozando, no podemos dejar de referirnos al elemento más nefasto de todos los que compo­nen la alimentación actual, y que merece que le dediquemos un capítulo aparte (el próximo), por lo generalizado de su uso en todos los sectores de la alimentación y por las cala­mitosas consecuencias que acarrea su consumo exagerado. Nos referimos al «dulce asesino, la droga más mortífera», el azúcar.

quemando grasa

mercados, y en los que el primer o segundo componente en razón de cantidad es el azúcar, que los -convierte en verda­deros venenos para la salud de los consumidores.
En 2002 el consumo medio de azúcar en Estados Uni­dos ha más que triplicado el consumo medio mundial, que se cifra en unos 20 kilos por persona y año, alcanzando la alarmante cifra de 66 kilos por persona, lo que equivale a decir ¡264.000 calorías vacías cada año y para cada perso­na!, ¡casi 30 kilos de grasa acumulable sólo a través del azúcar! Si aún le quedan dudas de quién es el principal cul­pable de la deplorable situación nutricional de los nortea­mericanos,que no conocen los sistemas de quemando y gozando aquí tiene unas cifras para meditar.

La producción mundial de azúcar ha pasado de unas 10.000 toneladas en 1900 a más de 120 millones de tone­ladas en la actualidad. ¡Se ha multiplicado 12.000 veces en 100 años! Ese monstruoso aumento se ha debido a nume­rosos factores: el primero ha sido el precio, pues se trata de una de las materias primas más baratas y es natural que los fabricantes de alimentos prefieran una materia prima bara­ta que, además, tiene un sabor muy agradable y que es muy adictiva que nos aleja de estar quemando y gozando. Este poder adictivo ha sido el otro factor decisivo para su poderosa expansión, pues como suele ocurrir con todas las drogas, se empezó haciendo adictos a los niños a través de los caramelos, logrando así que mantengan exa­geradas demandas de azúcar durante el resto de sus vidas. Es curioso que a la mayoría de los niños inicialmente no les gusta un sabor tan dulce, pero una vez que se aficionan a él resulta imposible negárselo.

Para mí, el poder adictivo del azúcar ha sido una de las lecciones que más dolorosamente he aprendido en mi vida. Voy a narrar una historia que tal vez pueda alertar a otros padres.